El Festival AXE Ceremonia 2025 quedó marcado por una tragedia que expuso las graves fallas estructurales, operativas y humanas de un evento que presume ser uno de los más importantes del país. La caída de una estructura decorativa a causa del viento dejó como saldo la lamentable muerte de dos fotógrafos independientes; una ola de indignación que apunta a la negligencia absoluta.

Estructura colapsada
EVIDENCIA 01: El riesgo ignorado por la producción

No se trata de inexperiencia, sino de decisiones motivadas por recortes presupuestarios en rubros esenciales como la protección civil. Por ahorrar unos cuantos pesos, se ponen en riesgo vidas humanas. Durante horas tras el accidente, el festival mantuvo un silencio alarmante: la música no se detuvo, la fiesta continuó mientras la mayoría permanecía ajena a la gravedad.

"Se maman un buen de dinero y ahora que pasa este lamentable accidente nadie quiere asumir la responsabilidad. Se llenan los bolsillos pero no hay un seguro de vida para el periodista, el espectador o la logística."
Protesta fuera del festival
EVIDENCIA 02: "¡No fue accidente, fue negligencia!" - Protesta en CDMX

PRENSA: EL ESLABÓN MALTRATADO

Este tipo de tragedias sacan a la luz las condiciones precarias: empleados mal pagados, jornadas extenuantes y un trato indigno hacia la prensa. Se les invita por la cobertura, pero se les considera un mal necesario. En situaciones de emergencia, no hay protocolos para salvaguardar su integridad.

Prensa cubriendo evento
EVIDENCIA 03: Fotógrafos trabajando sin condiciones mínimas de seguridad
LA SEGURIDAD SIEMPRE DEBE SER UNA PRIORIDAD, NO UN COSTO QUE RECORTAR.

Las investigaciones ya están en curso, pero la exigencia social va más allá de buscar culpables individuales: es momento de replantear cómo operan estos grandes festivales. ¿Quién supervisa? ¿Cómo se garantizan condiciones laborales dignas? No puede volver a ocurrir.

Homenaje a víctimas
EVIDENCIA 04: Justicia para Berenice y Miguel

EL FUTURO DE LOS FESTIVALES

Lo sucedido no puede quedarse como una anécdota. El alto costo de los boletos e insumos debería cubrir seguros de gastos médicos y de vida para todos los involucrados. El silencio de las marcas y organizadores es cómplice.