El legado de Toriyama ha sido de los más importantes y redituables alrededor del mundo. No importa la época, Dragon Ball siempre nos deja satisfechos. Vemos cada nueva entrega como un reencuentro con algo que siempre formó parte de nosotros.

En 2024 se estrenó Daima. Al mirar los primeros tráilers, sabíamos que algo como GT iba a surgir. Toriyama nos brindó su versión de aquella idea, con Goku nuevamente convertido en niño, apelando a las raíces de la aventura, del humor y del espíritu que nos enamoró originalmente.

“Daima se siente como una despedida, como ese último dibujo que el maestro quiso dejar, cerrando el círculo con una versión moderna de lo que fue el inicio de todo.”

La historia nos lleva al Reino Demonio tras la derrota de Buu. Alguien roba las esferas del dragón para convertir a los Guerreros Z en niños indefensos. El viaje al mundo demoníaco recupera la esencia de las primeras aventuras: peleas directas, humor y el descubrimiento de un universo fantástico.

Saber que esta fue la última historia en la que Akira estuvo involucrado directamente le da un peso único. Es una carta de amor a su propia obra y a nosotros, los fans que crecimos viendo a Goku correr con su báculo.